Artículo publicado en la revista Espacio Humano. Nº 175, pág. 46. Junio 2013.

Has “Visto” tu Hígado? Has “Oído” tus Riñones? Has “Olido” tus Pulmones?

Has “Saboreado” tu Estomago? Has “tocado” tu Intestino Grueso?

Cuando escuchas el ruido de la calle,  tocas diferentes superficies, pruebas muchos  sabores, hueles  miles de olores y ves muy diversos colores, el mundo te está hablando a través de los sentidos. De la misma manera, Tu cuerpo te habla todos los días a través de ellos.

¿Lo estás escuchando?

Entre las muchas maravillas con las que cuenta el ser humano en la complejidad de su cuerpo, se encuentran los cinco sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, son los órganos de los sentidos que captan más impresiones del mundo exterior, estas impresiones, son transmitidas al cerebro con el fin de que éste las convierta en sensaciones.

Con la vista vemos lo que pasa a nuestro alrededor; con el gusto reconocemos los sabores; con el olfato olemos los aromas del entorno; con el oído escuchamos todas las vibraciones sonoras y con el tacto, notamos las texturas de los diferentes objetos o cosas que tocamos.

Las sensaciones constituyen la fuente principal de nuestros conocimientos acerca del mundo exterior y de nuestro propio cuerpo. Son los canales básicos por los cuales la información llega al cerebro, dándole al hombre la posibilidad de orientarse en el medio circundante y con respecto al propio organismo.

Las sensaciones le permiten al hombre percibir las señales y reflejos, las propiedades y atributos de las cosas que le rodean y los estados de ánimo. Ellas vinculan al hombre con su entorno y son la fuente esencial del conocimiento y la condición principal para el desarrollo psíquico de la persona.

De los cinco órganos de los sentidos, cuatro se encuentran localizados en la cabeza y el quinto, el tacto, se encuentra distribuido por todo el cuerpo.

Veamos algunas de las maravillas que podemos admirar de nuestros 5 sentidos:

Los ojos son órganos fotosensibles y complejos que permiten el análisis minucioso de la forma de los objetos, su color y la intensidad de la luz.

La piel como órgano sensorial cuenta con innumerables terminaciones nerviosas. La percepción táctil, más que una sensación estricta, es un aviso de que algo altera la superficie cutánea (presión, tracción o vibración). Existe una sensibilidad profunda, cuyos receptores se localizan en el tejido subcutáneo, músculos, huesos, periostios, etc. y una sensibilidad superficial que se relaciona de manera especial con el sistema nervioso.

La percepción del sonido se realiza mediante el oído, órgano de muy compleja estructura que permite el registro de las oscilaciones o vibraciones del aire que se convierten en ondas sonoras.

El olfato, incluso más que el gusto tiene cualidades efectivas de agrado o desagrado y es muy importante en la selección de los alimentos.

La textura de los alimentos es detectada por el sentido del tacto en la boca. La importancia del gusto, radica en el hecho de que permite a una persona seleccionar el alimento según sus deseos y a menudo, según las necesidades metabólicas de los tejidos, en cuanto a determinadas sustancias nutritivas.

Lo anterior es solo una pequeña muestra de que los 5 sentidos no solo  interactúan con nuestro exterior sino también con nuestro interior. Los órganos de los sentidos se empiezan a formar y a funcionar en el vientre materno.

El oído interno comienza a formarse desde la 4ª hasta la 5ª semana de gestación; se desarrollará progresivamente la transmisión de las estructuras que recibirán con el tiempo señales auditivas, también comienza el largo proceso del desarrollo de las estructuras de los ojos y la lengua. Los dos hemisferios cerebrales se comienzan a formar desde la 5ª semana de gestación en un proceso que continuará durante semanas y meses. El nervio óptico se esboza durante la 6ª semana y en ocho días ya estará en funcionamiento, al mismo tiempo, se instalan el cristalino y la retina.

Las papilas del gusto y los órganos del olfato comienzan a aparecer en la 9ª semana del embarazo y los corpúsculos del tacto aparecen a las 14 semanas. A las 16 semanas la retina ya es sensible a la luz.

Es desde entonces que cada uno de los sentidos, se vuelve indispensable en nuestro largo recorrido en la vida.

Es increíble que cuando se está en el vientre materno los 5 sentidos están activos en todo momento, el bebe percibe las caricias, las voces, el alimento y todo lo que le rodea.

Entonces? Qué es lo que pasa cuando crecemos? Qué hace que dejemos de usar nuestros 5 sentidos al mismo tiempo y los comencemos a utilizar de manera selectiva o automática?

Del Instinto a la Razón

Al nacer estamos muy conectados a nuestro cuerpo, ya que el cuerpo es quien tiene muy claras las necesidades básicas y las sensaciones. En esta etapa nos movemos por instinto porque lo más importante es cubrir nuestras necesidades primarias, nuestro cerebro reptiliano está muy presente, no necesitamos nada más allá de  comer, dormir, abrigo y seguridad.  Es un tiempo de descubrir, sentir, notar, aprender y experimentar con todas las cosas al alcance de  la vista, del oído, de la boca, de las manos y de la nariz.

A medida que vamos creciendo, empezamos a utilizar el razonamiento y el pensamiento lógico-analítico y poco a poco, permitimos que la lógica y la razón primen por encima de las necesidades y las sensaciones.

Es entonces cuando comenzamos a desinteresarnos por esas necesidades y sensaciones. Dejamos de conciliar el pensamiento y la emoción, y aparcamos la capacidad de sorprendernos, crear, descubrir, aprender y conocer cosas nuevas. Llega un momento en el que lo nuevo viene acompañado de dudas y miedos que nos sacan de nuestra zona de confort.

En este momento son la lógica y la razón las que priman, se pierde la conexión con el cuerpo y se inhiben o se automatizan los sentidos.

Reconectando los 5 Sentidos

Si nos centramos en desarrollar la “Atención Plena” podemos comenzar a desarrollar conexiones nerviosas de algunas áreas cerebrales que nos ayuden a estar más presentes, a ser conscientes de lo que vivimos: vemos, oímos, olemos, gustamos o tocamos y a tener mucha más conciencia de todo Nuestro Ser.

Reconectarnos con nuestros 5 sentidos es reconectarnos con nuestra propia esencia, nos permitirá volver a nuestros orígenes y así despertar nuestras olvidadas sensaciones, para poder disfrutar de nuevo de nuestro entorno, de nuestro mundo y de nosotros mismos.

El Método Ranvvai de Reflexología Podal Multidisciplinar ayuda a esto de una forma extraordinaria, ya que proporciona un estado de relajación muy profundo que nos lleva a conectarnos con nuestro Propio Ser.

Al trabajar a nivel reflejo la zona del hígado, estaremos estimulando la vista, ya que ésta se relaciona con el hígado. El oído lo estimularemos al trabajar los riñones por ser éstos energéticamente los responsables de las orejas y el oído.  El olfato se activará al trabajar la zona de los pulmones, zona análoga a este órgano de los sentidos. La piel y el tacto serán afectados positivamente al trabajar los reflejos del intestino grueso, ya que éste afecta al órgano más grande del organismo: la piel y en consecuencia al tacto. Del mismo modo el gusto se potenciará al trabajar sobre la zona refleja del estómago, por ser este sentido el afectado por éste órgano vital.

Podrás volver a crear, soñar, descubrir, sentir, vibrar, vivir y creer en ti mismo, desarrollando la atención plena.

¡¡Todos somos Uno!! y eso mismo le ocurre a nuestro organismo.

¡¡Cada parte es Una con la totalidad!!

Isabel Pérez Broncano.

Reflexóloga – Autora del libro Reflexología Integral.

Directora de Ranvvai Escuela de Reflexologías y Centro de Terapias Naturales.