Quisierais medir el tiempo, lo ilimitado y lo inconmensurable.

Quisierais acompasar vuestro comportamiento y hasta regir el curso de vuestras almas de acuerdo con las horas y las estaciones.

Del tiempo quisierais hacer un río, a cuyo margen os sentaríais a observar correr las aguas.

Sin embargo, lo que en vosotros escapa al tiempo sabe que la vida también escapa al tiempo.

Y sabe que el hoy no es más que el recuerdo del ayer y el mañana, el sueño de hoy.

Y aquello que canta y medita en vosotros aún mora en aquel primer momento en que las estrellas fueron sembradas en el espacio.

¿Quién, entre vosotros, no siente que su poder de amar es ilimitado?

Y, sin embargo, ¿Quién no siente ese amor, aunque ilimitado, circunscrito dentro de su propio ser, y no yendo de un pensamiento amoroso a otro, ni de un acto de amor a otro?

¿Y no es el tiempo, exactamente como el amor, indivisible e insondable?

Sin embargo, si en vuestros pensamientos debéis dividir el tiempo en estaciones, que cada estación envuelva a todas las otras estaciones.

Y que vuestro presente abrace el pasado con nostalgia y al futuro con ansia y cariño.

KHALIL GIBRAN