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Me gustaría transmitir la relación tan directa que existe entre el cerebro y las manos y cómo utilizar éstas de manera terapéutica.

La mayoría de las veces verbalizamos nuestras ideas acompañándolas con el lenguaje de las manos. A veces, las palabras no expresan lo que ocurre en nuestro interior, mientras que nuestras manos lo expresan todo. Las manos acarician, dan masaje, transmiten energía, aman, ejecutan una melodía, esculpen, modelan, dibujan… son el complemento perfecto del cerebro.

Las manos se extienden para tocar el mundo que nos rodea percibiendo nuestro medio ambiente y adaptándolo a nuestras necesidades. Es increíble la capacidad de percibir, notar y expresar que llevan a cabo estos órganos sensoriales. Si llevamos la atención a las manos, nos haremos conscientes de la capacidad que tienen de expresar toda una serie de sensaciones, emociones… El filósofo alemán Inmanuel Kant definió la mano como “el cerebro exterior” del ser humano.

Ante cualquier situación, nuestro cerebro analiza y nuestras manos, de forma automática, expresan el registro de nuestro cerebro. Unas veces lo hacen humedeciendose con sudoración, otras poniéndose rígidas o frías, en otras ocasiones acarician y siempre transmiten nuestros sentimientos.

A través de diversos estudios se ha llegado a la hipótesis de que los remolinos de las líneas concéntricas que contienen las huellas dactilares, tienen relación directa con las circunvoluciones del cerebro. La mano ocupa casi un tercio del centro motor del cerebro. Es el órgano sensorial mas importante del cuerpo. Esto explica la gran superficie que tiene reservada en la corteza cerebral.En las puntas de los dedos hay un número de nervios muchísimo mayor que los nervios que relacionan otras partes del cuerpo con el cerebro. Es sabido que si queremos concentrarnos mentalmente uniendo las puntas de los dedos de una mano con los de la otra ampliamos considerablemente la concentración mental.

Las manos del  reflexoterapeuta permiten el acceso al cuerpo y a sus órganos a través de las zonas reflejas de los pies del paciente

El sentido del tacto determina nuestras vidas, amortigua las tensiones cotidianas y alivia las incomodidades de las enfermedades. El concepto del tacto como actividad del cuerpo contiene mucha materia para pensar.

Los efectos de la práctica constante del toque terapéutico están documentados por las personas que han practicado la reflexoterapia con éxito.

El tacto organizado permite interactuar con la calidad de nuestra vida; los resultados que obtengamos son asuntos individuales, sin embargo, la búsqueda de la salud a través del mismo proporciona la dirección  y el enfoque en la búsqueda de una vida mejor.

Las manos, como herramienta del terapeuta, pueden transmitir un gran bienestar.

“Todo reflexólogo ha de tener en cuenta que la mano humana es tan versátil como la mente que la controla”.

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Isabel Pérez Broncano.

Reflexóloga – Autora del libro Reflexología Integral.

Directora de Ranvvai Escuela de Reflexologías y Centro de Terapias Naturales.

Artículo publicado en la revista Verdemente. Septiembre 2007. Pág. 36.

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