Dice el maestro:

Si tienes que llorar, llora como los niños.

Fuiste niño algún día, y una de las primeras cosas que aprendiste en tu vida fue llorar, porque forma parte de la existencia.

Jamás olvides que eres libre, y que mostrar emociones no es una vergüenza. Grita, solloza en alto, haz ruido si te da la gana, porque así lloran los niños, y ellos conocen la forma más rápida de sosegar sus corazones.

¿Te has fijado como dejan de llorar los niños?

Algo los distrae, algo llama su atención hacia una nueva aventura.

Los niños dejan de llorar muy rápido.

Eso mismo te pasará a ti, pero sólo si lloras como llora un niño.