Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedinmail

La reflexología podal se ha convertido en una de las disciplinas más efectivas con la que combatir los síntomas más comunes de la depresión postvacacional y que suelen alargarse hasta el cambio de estación. Desde migrañas, pasando por estados de apatía, tristeza o falta de concentración, esta técnica es una de las más solicitadas para tratar y prevenir un amplio abanico de síntomas y enfermedades, muchos de los cuales se agudizan durante la denominada ‘rentrée’.

Se estima que el pie contiene más de 7.000 terminaciones nerviosas que reflejan todo el organismo, una cifra especialmente significativa si se tiene en cuenta que en la cara solo hay unas 1.200. Una piedra angular sobre la que funciona como una réplica perfecta del cuerpo humano y con el que tratar cualquier tipo de mal y dolencia. Es lo que trabaja la reflexología podal.

“El pie es, junto con la cabeza, la única parte de nuestro cuerpo que conecta con el resto, más que cualquier otra zona o extremidad”, explica Isabel P. Broncano.

Desde su centro y escuela de reflexología Ranvvai, Isabel acumula una trayectoria de más de 30 años de experiencia, constatando los efectos y beneficios de su aplicación.

“Da igual que estemos ante un problema fisiológico, psicológico, emocional o un desajuste energético”, afirma la terapeuta. Con la llegada del otoño, la reflexología es ideal para personas afectadas por diversos tipos de problemas, fisiológicos, psicológicos, emocionales y energéticos, que afectan al cuerpo y les impiden desarrollar con normalidad las actividades profesionales y cotidianas de su día a día.

La reflexología podal es un tratamiento que mejora la circulación sanguínea y linfática. También sirve para desintoxicar el organismo eliminando grasas y desechos de todo tipo. Según Isabel P. Broncano, reduce el estrés y ayuda a relajarnos. Por esta razón, se trata de una disciplina indicada para mitigar y neutralizar los efectos de la llamada depresión postvacacional y que, según diversos estudios, puede llegar a afectar a una de cada tres personas.

En concreto, esta disciplina es capaz de revertir dolencias que derivan o causan estrés laboral, emocional y familiar. Desde el centro Ranvvai, Isabel P. Broncano destaca especialmente el papel de la reflexología como medicina preventiva. Según la experta, se trata de una terapia no agresiva y sí eficaz. La premisa sobre la que trabaja es que en el cuerpo humano todo está conectado. “A menudo tendemos a aislar o tratar unas partes de forma independiente al resto”, explica Pérez Broncano.

Más allá de los problemas asociados con el cambio de estación, la reflexología es una técnica complementaria recurrida también para ayudar a personas afectadas por el cáncer, o que están siendo tratadas de forma química. “Pueden encontrar una vía para desintoxicar el cuerpo de la quimioterapia, paliar las náuseas y el estreñimiento, aumentar su energía, y ayudar al cuerpo de manera natural para que los tratamientos médicos sean más efectivos y llevaderos”, explica la directora de Ranvvai.

En la práctica, la reflexología podal no solo aplica digitopresiones aisladas en puntos determinados de los pies. El tratamiento de reflexología incluye también ejercicios de calentamiento y desbloqueo, y las técnicas varían dependiendo del problema y del tipo de persona que tengamos entre las manos. “Si hay que tratar algún problema específico, tendremos que incidir sobre la zona o puntos del pie que proyecta ese órgano concreto o parte del cuerpo que están enfermas”, destaca la reflexóloga.

Artículo publicado en el periódico «La Razón» en septiembre de 2019

Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedinmail