Si puedes mantener la cabeza, cuando todos a tu alrededor pierden la suya.
Si puedes confiar en ti, cuando todos dudan, pero admitir también sus dudas.
Si puedes esperar sin cansarte de la espera, y aun gozar de ella.
Y si eres engañado, no pagar con mentiras.
O si odiado, no odiar tu a tu vez,
sin creerte por ello ni demasiado bueno ni demasiado sabio.

Si puedes soñar sin hacer que los sueños te adormezcan,
y pensar, sin hacerte esclavo de tus ideas.
Si puedes enfrentarte al triunfo y al desastre,
y tratar del mismo modo a ambos farsantes.

Si puedes mirar las cosas que en tu vida has roto,
y recogiendolas, reconstruirlas con paciencia.
Si puedes amontonar todos tus triunfos y arriesgarlos a un solo golpe de suerte,
y después de perder, empezar de nuevo sin añorar lo perdido.
Si puedes forzar tus nervios y tus tendones,
para jugar tu turno cuando ya parezcas derrotado,
y resistir cuando ya no te quede nada,
excepto la voluntad de resistir.
Si puedes hablar con multitudes, sin perder la capacidad de escuchar.
Si puedes tratar con los poderosos, sin contagiarte de su soberbia.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si cuentas con todos, pero con ninguno demasiado.
Si puedes percibir ese minuto exquisito en que cada uno de los sesenta segundos cuenta, tuya será la Tierra y todo lo que en ella habita,
pero lo más importante…
Serás una buena persona.
Y entonces…

¡¡SERÁS VERDADERAMENTE UN SER LIBRE!!

Rudyard Kipling